La reducción de los niveles de contaminación de la flota del Sistema Integrado de Transporte Público de Bogotá (SITP) ha abierto un debate que hoy tiene enfrentados a los transportadores, a los fabricantes, a los expertos y a la propia Administración Distrital.
Por un lado, las firmas que suministran chasises han señalado que no existe claridad sobre cuál norma de emisión de gases y partículas deben cumplir los buses de menos de 50 pasajeros del SITP (azules, naranjas y verdes).
Representantes de esas firmas aseguran que el Distrito, en los últimos tres años, ha expedido resoluciones prorrogando la vigencia de la norma Euro IV, lo que ha retrasado la entrada en funcionamiento de la Euro V, más amable con el medioambiente.
Jorge Londoño, director del área de buses de Daimler en Colombia –que representa los intereses de la Mercedes Benz–, señaló que “esa incertidumbre tiene paralizada la entrega de 903 vehículos que ya están listos y cuya fabricación se acordó con los transportadores del SITP”.
Según Londoño, el pasado viernes, durante una reunión con el gerente de TransMilenio, Sergio París, se acordó que la vigencia de la norma Euro IV –que venció el pasado 31 de agosto– no se iba a prorrogar más.
De hecho, el lunes, la propia secretaria distrital de Ambiente, Susana Muhamad, le confirmó a este diario que a partir de ahora regirá el estándar Euro V, como lo determinó una resolución.
Intereses comerciales
Pero más allá de las ventajas para el medioambiente, detrás de todo también hay una millonaria puja empresarial entre diferentes marcas que suministran equipos Euro IV o Euro V. Cada una defiende sus intereses comerciales ante el negocio que significa el reemplazo de los chasises de los buses del SITP. Así queda reflejado en una carta enviada por Navitrans, que comercializa equipos y maquinaria, al alcalde Gustavo Petro, el pasado 11 de agosto.
Por su parte, los transportadores del SITP advirtieron que el Distrito ha improvisado en la materia, ante las constantes prórrogas que hizo en su momento con la norma Euro IV.
El problema es otro
Sin embargo, para expertos en la materia, como Eduardo Behrentz, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Los Andes, el problema no está en cuál norma de reducción de emisiones debe operar en la ciudad, pues afirmó que no hay mayores diferencias entre cada una de ellas.
Para él, el gran problema está en el combustible, que aún cuenta con niveles de azufre de 50 partes por millón y lo ideal sería llegar a un índice de 15. Por eso, dijo que el impacto de la norma Euro V no será relevante, por cuenta del diésel que se comercializa en Bogotá.
Para reducir los niveles de contaminación en la ciudad, Behrentz le propuso al Distrito que agilice cuanto antes la salida de los buses viejos que les siguen haciendo competencia a los del SITP.
“La salida de esos vehículos sí garantiza una mejoría en la calidad del aire. Esa es la decisión que se necesita”, sostuvo el experto.
BOGOTÁ
Fuente http://www.eltiempo.com
Por un lado, las firmas que suministran chasises han señalado que no existe claridad sobre cuál norma de emisión de gases y partículas deben cumplir los buses de menos de 50 pasajeros del SITP (azules, naranjas y verdes).
Representantes de esas firmas aseguran que el Distrito, en los últimos tres años, ha expedido resoluciones prorrogando la vigencia de la norma Euro IV, lo que ha retrasado la entrada en funcionamiento de la Euro V, más amable con el medioambiente.
Jorge Londoño, director del área de buses de Daimler en Colombia –que representa los intereses de la Mercedes Benz–, señaló que “esa incertidumbre tiene paralizada la entrega de 903 vehículos que ya están listos y cuya fabricación se acordó con los transportadores del SITP”.
Según Londoño, el pasado viernes, durante una reunión con el gerente de TransMilenio, Sergio París, se acordó que la vigencia de la norma Euro IV –que venció el pasado 31 de agosto– no se iba a prorrogar más.
De hecho, el lunes, la propia secretaria distrital de Ambiente, Susana Muhamad, le confirmó a este diario que a partir de ahora regirá el estándar Euro V, como lo determinó una resolución.
Intereses comerciales
Pero más allá de las ventajas para el medioambiente, detrás de todo también hay una millonaria puja empresarial entre diferentes marcas que suministran equipos Euro IV o Euro V. Cada una defiende sus intereses comerciales ante el negocio que significa el reemplazo de los chasises de los buses del SITP. Así queda reflejado en una carta enviada por Navitrans, que comercializa equipos y maquinaria, al alcalde Gustavo Petro, el pasado 11 de agosto.
Por su parte, los transportadores del SITP advirtieron que el Distrito ha improvisado en la materia, ante las constantes prórrogas que hizo en su momento con la norma Euro IV.
El problema es otro
Sin embargo, para expertos en la materia, como Eduardo Behrentz, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Los Andes, el problema no está en cuál norma de reducción de emisiones debe operar en la ciudad, pues afirmó que no hay mayores diferencias entre cada una de ellas.
Para él, el gran problema está en el combustible, que aún cuenta con niveles de azufre de 50 partes por millón y lo ideal sería llegar a un índice de 15. Por eso, dijo que el impacto de la norma Euro V no será relevante, por cuenta del diésel que se comercializa en Bogotá.
Para reducir los niveles de contaminación en la ciudad, Behrentz le propuso al Distrito que agilice cuanto antes la salida de los buses viejos que les siguen haciendo competencia a los del SITP.
“La salida de esos vehículos sí garantiza una mejoría en la calidad del aire. Esa es la decisión que se necesita”, sostuvo el experto.
BOGOTÁ
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